Juan José Pérez

Comentarista invitado.


Concierto para clarinete y orquesta k622.
... y solo él supo encontrar la melodía


El Genio: MOZART

Mucha gente ha escrito sobre Wolfgang Amadeus Mozart, uno de los músicos cuya vida ha sido tratada y maltratada mil veces en cine, televisión, best-sellers, etc. Sin embargo, me gustaría que leyéseis un texto de Jacinto Torres (del libro "Música y sociedad"), que resume perfectamente lo que muchos pensamos de ese genio siempre joven, y de su música:

"Probablemente en toda la historia de la música no encontraremos vida más atormentada que la de Mozart. Y, con toda seguridad, nadie capaz como él de aceptar la desgracia a través del arte genial.

El caso de Mozart es el de una persona prodigiosa: a los cuatro años de edad recibe las primeras lecciones de música por su propio padre, y al año siguiente ya escribe sus primeras composiciones. Las primeras sinfonías son de 1764, cuando sólo tiene ocho años, y a la edad de 12 compone óperas de singular atractivo y que aún hoy figuran en los repertorios, como Bastián y Bastiana. Su infancia y adolescencia las pasó viajando por todas las cortes europeas, dando conciertos con su padre y hermana; toma contacto con la escuela de Mannheim y conoce a Haydn.

En 1769 entra al servicio del Arzobispo de Salzburgo, su ciudad natal, que pretende monopolizar su actividad y le trata desconsideradamente.

Tras fuertes tensiones, Mozart decide en 1782 romper su protector y vivir con su esposa de su producción musical, pero eso resultaba imposible en una sociedad en que la música era sólo un lujo cultural de los poderosos, que contrataban a los más grandes genios como criados de su corte, y cuando apenas empezaban a celebrarse conciertos públicos en que la burguesía asistente pagara su entrada y que, desde luego, no asistía si la obra no era de su agrado. Así sucedió con muchas obras de Mozart, cuya profunda sensibilidad y modernidad no siempre fue comprendida por sus contemporáneos.

Desamparado, perseguido por la desgracia, agotado por su trabajo incesante, su situacion económica llegó a extremos de verdadera miseria que sólo se superaba fugazmente por los escasos beneficios de algún pasajero éxito.

Quebrantada su salud, Mozart murió a los treinta y cinco años, cuando había compuesto casi ochocientas obras. Sin que ningún familiar ni amigo llegase hasta su sepultura, la más exquisita sensibilidad de toda la historia de la música fue enterrada en una fosa común cuya localización exacta nadie supo precisar.

Pero nada de eso hay en su música, y sólo en las últimas composiciones, parece percibirse un cierto aleteo trágico, una sombría modulación que nos perturba.

El propio Mozart había escrito que la música, incluso en las situaciones más terribles, nunca ha de ofender al oído, sino cautivarlo y seguir siendo siempre música."


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