Características de una buena Espada para la Caballería del s. XVIII.

 

En el año de 1.767, el Coronel de Dragones García Ramírez de Arellano, publicaba la obra "Instrucción de táctica y disciplina para Cavalleria Española", dedicada especialmente al Rey Carlos III. Dicha obra, de carácter fundamental para comprender la manera de operar y la constitución de la Caballería y los Dragones españoles del s. XVIII, contiene asimismo valiosa información sobre su armamento. En concreto, sobre la correcta construcción de una espada para caballería, Arellano recomienda textualmente lo que sigue a continuación:

 

"La empuñadura ha de ser de baqueta, con entorchado de metal embutido, que acomode y asegure; de ella depende el fácil manejo, y que no resbale, ó cayga de la mano.

El peso ha de ser proporcionado a el manejo que con ella se hace; y en el equilibrio y proporción que ha de haver entre la guarnicion y la hoja, consiste una de sus mayores perfecciones.

Las dimensiones de la Espada, son tan precisas de arreglar, que tanto pueden pecar de largas, como de cortas.

La hoja ha de tener treinta y seis pulgadas, incluso el recalzo de una; y once lineas de ancho por su primer tercio, con la disminucion correspondiente hasta el último, que ha de quedar en siete; si es más corta dificulta el herir á un hombre en tierra; y si es más larga, embaraza, y cabecea en la mano.

No solo ha de ser la Espada ofensiva, sino también defensiva, por lo que han de concurrir en ella las circunstancias, que la guarnicion defienda la mano por todas las partes; que los Gavilanes cubran, y que tengan en ellos quite, la cuchillada, como la estocada.

La construccion de la hoja, ha de ser con los refuerzos y elasticidad que en todas sus partes le corresponde, de dos cortes, lo que la aligera, y si por desgracia se mella, tiene el remedio de bolverla los filos. La guarnicion bien trabajada, con proporcion en sus gruesos, á el peso, que se la ha de dar, que no lastime la mano, de duracion, y resistencia. La bayna, y sobrebayna bien acondicionadas, que los cueros sean de buena calidad, el gancho de la muletilla y la contera, fuerte; vease la Figura E arreglada á el modelo que tengo en mi poder.

Los temples han de ser buenos; pero no pueden ser superiores, y á toda prueba, porque tratándose de Espadas para toda la Cavalleria, bastará que la calidad de las hojas sea mediana, pues no es dable sea excelente, quando para que sea perfecta una hoja es necesario habilidad, y mucho trabajo en el Maestro, y por consiguiente de un coste excesivo, siendo el numero tan considerable”

Coronel García Ramírez de Arellano, 1.767

 

Resultan interesantes los consejos de un viejo Maestro, ¿no es cierto? Muchos años de experiencia se resumían en estas palabras...

 

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